Liceo Tulio Febres Cordero



             Edén que no es edén

Desde las alturas 
pude elegir donde nacer,
y caí sobre el cielo de Venezuela 
así me encontré con primorosas tierras
con un frío que abraza las montañas 
y los valles disfrutan de su calada,
quienes son de la provincia de Mérida 
ahí entre tantas mujeres hermosas 
fue fácil para mi elegir a mi madre.

El ardiente sol zuliano 
brilla con pasión 
así como el corazón 
y el bombeo 
de cada venezolano,
al fruto de este sol 
el oro se disfrazó de negro
y decidió llamarse petróleo.
Los llanos tan planos 
que puedes caminar tanto
sin tropezar alguna piedra,
mientras el caporal guía el ganado,
y el silencio solo se rompe 
con el canto del arreo
que se pierde en el espejismo 
de todo el estero.

En costas de Falcón
aguas tan puras 
así como cristalinas,
tanto que el cielo baja
 a mirar su cara reflejada sobre ellas,
como si el azul de arriba
quisiera ser su compañera 
al lado de la arena.

En la capital,
se alza majestuosamente 
el Waraire Repano,
a su lado el mar caribe 
que en el día ilumina su faz,
y en las noches
 escucha las confidencias 
que traen con ellas.

Canaima tierras tan antiguas,
y sin que nadie supiera,
allí los tepuyes
que levantaron su rostro
para mirar más de cerca el cielo 
que más arriba 
le sonreía.
Más abajo el oro 
que usa la tierra 
como cobija,
es la pepita de oro que brilla, 
que se cayeron del sol
y son como sus hijas 
que prefieren vivir 
bajo la tierra escondidas. 
 ¡Allá! en la distancia 
abundantes aguas 
donde se pierde el
caimán del Orinoco.

La serpiente de oro y barro
donde busca el abrazo del mar 
y en el Caroní se encuentra 
una batalla sagrada.

Así se dibuja mi tierra,
entre salitre y el monte,
un mapa que encierra el alma
bajo un mismo horizonte.

Abraham Rangel
Liceo Tulio Febres Cordero




Los secretos de la Luna


Dicen que la luna guarda secretos, yo creo que es cierto, 

la luna ha sido testigo de las noches que he llorado por un por un sufrimiento

Ha sido testigo de mis alegrías y tristezas sin contarle a nadie

Así que efectivamente…

La luna guarda secretos.


Angibel Falcón
Liceo Tulio Febres Cordero